Sobre el origen de este Blog

Este blog tiene un hermano gemelo, Mitos Latinoamérica, que tiene una gran acogida (2'050.000 visitas). Hay semejanzas entre los dos blogs, pues ambos narran productos psíquicos. Pero la diferencia es que en aquel, yo lo alimento periódicamente con mitos de América Latina, mientras que en este blog, son los lectores mismos los que lo alimentan, al contar sus mitos personales, que son los sueños.

Así que este blog vivirá de la caridad pública, de las “donaciones” ANÓNIMAS de sueños que hagan los visitantes. Aunque son aportes de gran riqueza, no representan un valor económico sino simbólico. Este blog busca constituirse en el cajero automático de un gran Banco de Sueños, en el que cualquier lector pueda consignar sus sueños para compartirlos con los demás. Cada noche nuestra mente produce cantidades de sueños que en su enorme mayoría se olvidan y se pierden para siempre. Así que deseamos crear este espacio en el que la gente pueda compartir este hermoso material.

Acá no intentaré interpretarlos porque para hacerlo se requieren las asociaciones de los soñantes, algo imposible en un espacio como este. Pero como soñante y como terapeuta que analiza sueños en mi consulta particular, tengo la convicción de que debemos evitar que los sueños individuales se sigan extraviando noche tras noche para siempre.

Mi aporte será: 1) publicar en la columna derecha una selección de artículos que hablen sobre los sueños. 2) Clasificar los sueños en categorías, según los temas que traten. 3) Corregir la ortografía; sé que los sueños no tienen ortografía y que lo que hago es una intromisión, pero tengo una tara profesional de docente que me hace imposible publicar algo con errores ortográficos.

Así que demos comienzo a las donaciones de sueños. Pueden donarlos enviando sus sueños al correo adejungcol@gmail.com, y yo los transcribiré como Entrada al Blog.

Un saludo cordial,

Juan Carlos Alonso

Editor del Blog


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miércoles, 16 de septiembre de 2020

Le pido a Dios una suerte

País: Ecuador

Sexo: Masculino

Sueño:

Estoy en un ágape que podría ser de fin de año. Estoy con María. Estamos en una terraza amplia, encima de un edificio de estilo clásico. Es de día, hay mucha luz, sol, aire fresco. Llega el momento de despedirnos de las otras personas, a las que no les veo, pero sé que están sentadas alrededor de algo así como un gran círculo o un ruedo de forma ovalada. Para terminar nuestra estadía en el ágape, María se levanta y toma una dirección hacia la derecha, bordeando el ruedo de personas como se dice “en dirección de las agujas del reloj”. Por el contrario, yo tomo hacia la izquierda y bordeo el ruedo, de modo que los dos nos encontramos uno frente al otro cuando hemos recorrido la respectiva mitad del ruedo. Nos encontramos y nos ponemos de cara ya no al grupo de personas, sino de espaldas al mismo. De hecho, nunca veo a esas personas. Estamos los dos al borde de esa terraza, de cara a un gran jardín que lo tenemos en frente, como en nuestro “horizonte”.  Era un jardín grande, extenso, ordenado, armónico, colorido, claro, con caminitos entre las secciones de flores de colores pasteles, sin una sola persona en su espacio. Para observar ese bello jardín María y yo nos agachamos un poco, como que doblamos nuestras espaldas y nos afirmamos sobre las rodillas… De pronto detrás de nosotros aparece un niño de unos 9 años de edad… ¿cómo le veo si está a mis espaldas?  El niño es blanco, delgado, pelito corto, lleva vestido ligero de colores claros… El niño nos pide que le ayudemos a identificar una planta que está en medio de otras en un lugar del jardín, la planta es de tallo delgado, tiene como unos 80 centímetros de alto, y en su punta tiene una flor de color azul prusiano y numerosos pistilos dirigidos hacia el cielo… Al pedido del niño yo le respondo: mejor pídele eso a tu abuelita, ella tiene una cultura de las flores, yo apenas alcanzo a tener una cultura urbana. Entonces me recojo sobre mí mismo, ahora sí estoy casi en cuclillas, y me digo: Te pido Dios que me des la suerte de tener una casa tan bella como esta. Al decir esto siento ganas de llorar, de hecho lloro un poco, pero suspendo esta emoción pues me digo, no vale que las otras personas que están por aquí me vean que estoy llorando. Entonces se acaba el sueño.

lunes, 24 de agosto de 2020

Mi hilo rojo se rompió

 País: Colombia

Sexo: Masculino

Sueño:

Una vez soñé que estaba naufragando en un mar desconocido. Me encontraba encima de una balsa de madera tambaleándose violentamente ya que estaba en medio de una tormenta. No sé porque, pero en el sueño yo creía que el mar en que estaba era el Mediterráneo; es raro porque no conocía ese mar ni en fotos para entonces, y no tenía referentes para asociarlo a algo que conozca, simplemente el nombre me resonaba durante el sueño. En un momento miré hacia mi dedo índice de la mano derecha y me di cuenta que tenía un hilo rojo amarrado. Lo largo del hilo se extendía sobre el mar, hacia el horizonte, sin saber a dónde termina. Me quedé un momento viéndolo, cuando de repente, se revienta, y yo me quedo angustiado viendo la escena, mientras las olas se hacían más y más violentas.

jueves, 6 de agosto de 2020

Manejando por curvas peligrosas

País: Uruguay

Sexo: Masculino

Sueño:

La carretera por la que manejó mi auto se estrecha hasta sólo caber este. La vía está pegada como a unos edificios por la izquierda y hay un abismo por la derecha. Fuera de eso, la vía tiene unas curvas hacia uno y otro lado bastante pronunciadas es difícil manejar. Además, simultáneamente tengo que llevar de la mano a un niño (o muchacho) delante de mí. Temo varias veces que caiga el muchacho al vacío. Luego, estamos ya a salvo como en el interior de un cuarto y pienso continuar ahora el recorrido, saliendo por la ventana hacia el tejado. Pero miro a través del vidrio de la ventana y veo afuera, en la noche, a un grupo de tres o cuatro muchachos robustos y algo malacarosos. Lo pienso dos veces antes de salir.

Vergüenza luego de la fiesta

País: Argentina 

Sexo : Femenino

Sueño:

Caminaba por la calle de una ciudad, en una noche oscura. Era un día festivo. De esos días, en los que uno anticipa la alegría dándola por sentado; como si fuera imposible sentir otra cosa que no sea felicidad. Recuerdo caminar por la calle con un grupo de personas -que igual que yo- usaban la calle de vereda, e iban por la misma, despreocupados por el tránsito. A decir verdad no había autos a la vista y muchos otros grupos se comportaban igual que nosotros.  

Además de los que íbamos a alguna parte, estaban los que nos veían pasar desde el porche de sus casas. Éramos una especie de espectáculo sin libreto para la gente que se contenta con ver y nada más. Parecía lo que las películas muestran del Halloween estadounidense, pero no tan así. Los trajes eran vestimentas de fiesta. Llevaba mis mejores prendas, y los demás también. Aun así eran prendas humildes. Sin dudas todos éramos de clase trabajadora. De hecho, caminábamos hacia un baile popular, pero en las calles se palpaba la alegría y euforia de las fiestas de fin de año. 

Yo estaba feliz, danzaba en el camino. Alguien se puso frente a mí, y con una mano tomo mi cintura, mientras yo apoyaba la mía sobre su hombro; extendimos el brazo restante, y caminamos bailando unos pasos de tango sin técnica, interrumpidos y entremezclados, con giros de folclor. Me sentí seducida a un nivel muy íntimo. Tuve deseos que no podía expresar. Era claro que sentía una prohibición. En el sueño pensé que no importaba cuánto encanto demuestre, nadie iba a sospechar mi deseo, porque era inconcebible pensar en él en esos términos. Tal es así, que ahora despierta no puedo recordar quien era.   

Después desperté en un lugar que era mi casa. No mi casa real, sino una que no conozco. Me sentía mal, como si tuviera resaca. Sentía que había cosas que no podía recordar. Era consciente de que existían algunos olvidos, pero no lograba percibir el contenido de los mismos. Por mucho que me esforzaba en recordar, no lograba averiguar qué había pasado esa noche. Me invadía cierta intranquilidad y una avasallante angustia. Había arrepentimiento. Vergüenza. Y Quizás algo de enojo; pero lo peor fue la tristeza que me genero levantar la cabeza de mi almohada y ver que del baño solo quedaban unos ladrillos a punto de derrumbarse. Los muros del baño se estaban viniendo a bajo. Unos ladrillos estaban y otros no....Y de repente: el derrumbe frente a mi ojos y más desesperación y vergüenza. Alguien de mucha confianza estaba conmigo en el momento en que me acerque a esa especie de ruina en el interior de mi casa. Las evacuaciones fisiológicas previas, emergían entre los muros ensuciando parte de los mismos con distintos marrones. Parecían focos de suciedad, alternados con otros focos: partes destruidas, partes sanas. Polvo. Tierra. Telarañas. Y entonces  sentí nostalgia, había sucedido algo irremediable e imposible de ocultar, pero preponderó la vergüenza. Me sentí expuesta, como si todas las personas de la noche anterior, hubieran visto esto y yo no. Hasta hoy.  

martes, 9 de junio de 2020

Agujas en todo el cuerpo

País: Argentina.

Sexo: Femenino

Sueño:

Estaba en algún lugar que no conozco. Podría ser una escuela, o quizás un instituto. Creo que sin ser, se parece al instituto de Santa Rosa donde cursé mi primer carrera.
Recuerdo unos pupitres dispersos por el aula y a unas personas levantándose de ellos y saliendo afuera. Me vi a mí misma haciendo lo mismo que los demás como si estuviera en dos lados a la vez: en esos pupitres del alumnado, levantándome y saliendo; y en el escritorio del docente, viéndome hacer lo ya dicho. 
De pronto no sé qué sucedió pero me di cuenta que alguien (no se quién) que se portaba amistosamente conmigo, tenía mucha maldad y buscaba vengarse de mi y de otros que también habían participado en algo conmigo. En eso descubrí que tenía unas agujas muy grandes clavadas en mi cuerpo: una mi pecho, otra en la pelvis, y otra más en la espalda a la altura de las vértebras lumbares. 
Las extraje sintiendo muchísimo dolor, y en ese momento vi a esa persona malvada (ahora que estoy despierta no logro distinguir, ni recordar, si era hombre o mujer) que pareció flotando en el aire con todo su cuerpo esfumado en una nube oscura. Lo único definido era su rostro cargado de una expresión de enojo, furia y agresividad. 
Aunque ya me había sacado las agujas, volví a notar que las tenía incrustadas nuevamente, y comencé a sacarlas como si fuera la primera vez que lo hacía, al menos así lo sentía en el sueño, donde tenía presente la vez anterior, pero sentía esta vez, que era como si fuera la primera vez. 
Quería avisarle a otras personas lo sucedido y advertirles que lo que me había pasado a mí, podía pasarles a ellos. De pronto estaba rodeada de personas mostrándoles cómo sacarse las agujas que - una vez mas - tenía clavadas. En el sueño no entiendo cómo esa figura lograba clavarme esas cosas sin que me entere… empecé a sacar de a una aguja a la vez… ya no dolían… sentía el cuerpo anestesiado y adormecido. Comencé a saber que junto con las agujas, me habían inyectado algo en el cuerpo…lo que sea que me hayan inyectado ya estaba adentro mío y me quedaba poco tiempo antes de que mi sobrevivencia deje de depender de mi. Empecé a sentir que no hay voluntad alguna que pueda revertir el proceso iniciado y que mi cuerpo ya no responde a ella. Sentí que moría. 

El viaje astral

País: México

Sexo: Masculino

Sueño:

Mi sueño ocurrió aproximadamente hace 2 años. Yo me encontraba intentando realizar un viaje astral o tener un sueño lúcido, en fin, esa noche soñé lo siguiente: 

Me encontraba en en el patio de una escuela muy grande con pasto, el patio tenía la forma de una cancha de béisbol. Me encontraba junto con otras  4 o 5 personas acomodados en media luna, todos estábamos recibiendo la enseñanza de 3 personas, la cuales inspiraron sabiduría.
Al estar en esa posición uno de esos "guías" se nos acercó y preguntó en voz alta "¿Les gustaría saber la forma para tener viajes astrales cada que ustedes lo deseen, a cambio de su vida?". Después se acercó uno a uno de nosotros preguntándonos hasta que llegó mi turno. Recuerdo haber analizado su propuesta como si estuviera despierto, pensé en mi familia, pareja y en todo lo que perdería. A lo que le respondí que no estaba dispuesto a dar mi vida por conocerlo. El se rió y me dijo "Recuéstate en el pasto y levanta las piernas al aire"; obedecí. Después él dijo "Ahora dibuja un círculo en el aire con tus piernas"; obedecí, "Ahora ve al círculo" me dijo. Su instrucción me dejó perplejo y pregunté "¿Como haré eso?", a lo que él respondió "Solo hazlo". En ese momento fui hacia el círculo y sentí cómo salí de mi cuerpo y emprendí el vuelo. Volé alto y en círculos sobre todos ellos, me invadía la alegría, cuando de repente tuve mucho miedo al percatarme que volaba y entonces caí al suelo.
Después de esta escena regresé a mi cuerpo, el cual estaba aún en esa media luna. Recuperado de esto, ese "guía" me dijo al oído "Tu respuesta fue correcta, recuerda que no hay nada  más valioso que la vida"... y después desperté.