Sobre el origen de este Blog

Este blog tiene un hermano gemelo, Mitos Latinoamérica, que tiene una gran acogida (2'050.000 visitas). Hay semejanzas entre los dos blogs, pues ambos narran productos psíquicos. Pero la diferencia es que en aquel, yo lo alimento periódicamente con mitos de América Latina, mientras que en este blog, son los lectores mismos los que lo alimentan, al contar sus mitos personales, que son los sueños.

Así que este blog vivirá de la caridad pública, de las “donaciones” ANÓNIMAS de sueños que hagan los visitantes. Aunque son aportes de gran riqueza, no representan un valor económico sino simbólico. Este blog busca constituirse en el cajero automático de un gran Banco de Sueños, en el que cualquier lector pueda consignar sus sueños para compartirlos con los demás. Cada noche nuestra mente produce cantidades de sueños que en su enorme mayoría se olvidan y se pierden para siempre. Así que deseamos crear este espacio en el que la gente pueda compartir este hermoso material.

Acá no intentaré interpretarlos porque para hacerlo se requieren las asociaciones de los soñantes, algo imposible en un espacio como este. Pero como soñante y como terapeuta que analiza sueños en mi consulta particular, tengo la convicción de que debemos evitar que los sueños individuales se sigan extraviando noche tras noche para siempre.

Mi aporte será: 1) publicar en la columna derecha una selección de artículos que hablen sobre los sueños. 2) Clasificar los sueños en categorías, según los temas que traten. 3) Corregir la ortografía; sé que los sueños no tienen ortografía y que lo que hago es una intromisión, pero tengo una tara profesional de docente que me hace imposible publicar algo con errores ortográficos.

Así que demos comienzo a las donaciones de sueños. Pueden donarlos enviando sus sueños al correo adejungcol@gmail.com, y yo los transcribiré como Entrada al Blog.

Un saludo cordial,

Juan Carlos Alonso

Editor del Blog


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Mostrando entradas con la etiqueta Soñante mujer. Mostrar todas las entradas
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viernes, 2 de enero de 2015

Disgusto con mi amiga

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:

Llamo a mi amiga P. al celular en Buenos Aires. Le pregunto  cómo van sus cosas, con su novio A, con el estudio, el trabajo, con todo, en general. Le digo que la quiero ver porque acabo de llegar a Buenos Aires. Sin embargo, ella me manda indirectazos, insinuándome que algo anda mal en su relación. Alcanzo a ver que se encuentra en un piso de un edificio antiguo, con A, viviendo, pero están como disgustados. Luego me dice que nos veamos, su voz suena superindispuesta, pues al parecer las cosas no van bien, y cuando llego al  departamento de P, ella me abre la puerta con una cara que expresa rabia y con ganas de llorar, pero no lo hace. Lo que encuentro extraño es que al ver a la persona que está detrás de ella, me doy cuenta de que no es A, sino su ex novio J, el que está conviviendo con P en ese momento. Ella me dice que espere afuera un momento y enseguida llega un actor que es amigo de ellos, pero más de J que de P. Se llama A. y lo personifica ese mismo actor colombiano (el de la novela P G). Yo bajo las escaleras, le abro sin saber si P  quiere que pase o no a su casa. Le hago seguir y cuando le aviso a P se pone muy brava conmigo porque me dice que esa persona le trae malos recuerdos, que siente su mala energía, y que le disgusta su presencia. En pocas palabras, que no lo quiere ver. A pesar de las circunstancias, ella me dice de mala forma que ahora nos va tocar cenar a los cuatro.

Las tres puestas del sol

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:

Estamos con mi novio como en una especie de mirador, observando el atardecer y vemos la puesta de sol. El cielo está rojizo, que se combina con grises y azules oscuros. Le señalo a él el tamaño gigantesco del sol, ya que no se ve en el tamaño que usualmente lo vemos, sino mucho más cerca a la tierra, más candente, más enorme, fenómeno que nunca antes había visto. En seguida, veo cómo esa circunferencia desciende y se disuelve en llamas durante tres veces consecutivas. Es decir, como si en lugar de uno, tuviéramos tres puestas de sol, a escala real, con soles distintos.

El intento de robo

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:

Me encuentro con varias de mis mejores amigas del colegio para salir a bailar. Una de ellas pelea junto con su hermana con la mamá, quien no las quiere dejar salir porque dice que están vestidas de forma inadecuada, y mostrando más de lo que se debe. Ellas se comportan de forma grosera y se van con el resto del grupo. Luego nos encontramos en un bar (con un espacio y ubicación diferentes a la realidad), sentadas en una mesa hablando y decimos algo, o nos retamos para hacer un robo de la caja principal. Después de debatir un tiempo, quedamos elegidas una compañera y yo, camuflándonos para que no descubran nuestra identidad. Las demás chicas se van y quedamos sólo dos en el bar con unos sacos gigantes para guardar el dinero. Me siento llena de angustia y estrés ya que nunca he robado nada, y hacerlo no me gusta (dentro del sueño). Sin embargo, ambas estamos sudando y muy angustiadas de que nos descubran o llamen a la policía. En un segundo momento, me encuentro caminando hacia la habitación de H, el dueño del bar,  quien está acostado junto a su esposa P. Yo le lloró con mi amiga, pidiéndole perdón y explicándole que todo es una broma y que no queremos robarlo, que fue sin intención. Él nos mira, se ríe, y nos dice que ya sabe todo, que tranquilas, pues no hay nada de qué preocuparse. Salimos de la habitación.

Bailando conmigo misma

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:

Sueño que tengo 25 años y recorro el barrio de mi infancia voy caminando con mi compañero de vida, quien va y viene porque se encuentra gente conocida y se detiene a saludarlos. Mientras yo continuó caminando, me desvió del camino y me encuentro frente a la entrada principal de mi jardín infantil. Al verlo abierto, me dan muchas ganas de entrar para recorrerlo y recordar mi infancia vivida allí. Saludo a algunas profesoras que organizan actividades didácticas y a las mamás recogiendo a sus hijos allí. Le pregunto a una de esas señoras si puedo visitar los salones para ver los cambios que ha tenido el espacio en 25 años, ella me dice que sí y en medio de la conversación, me cuenta que su hija se llama M. H. (compañera de estudios de mi novio, quien tiene mi edad, le encanta la danza) y que también estudió allí cuando pequeña.
Seguidamente, la mamá de M. se va y yo observo cuidadosa todo el lugar. Voy a la cocina a dos salones y luego me detengo en uno de mis lugares favoritos, el salón de espejos, donde ensayábamos las presentaciones de teatro y de baile. Corro las cortinas, camino en medio del lugar y de un momento a otro me encuentro jugando y ¡bailando de 25 años conmigo misma de 4 años! Nos divertimos un rato. Me alzo, juego, salto, bailamos y luego pienso que ahora sí entiendo a mi mamá, en cuanto al amor maternal.

La inundación

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:

Sueño que estoy en la casa de campo de mi tía en un lugar cercano, el clima es templado y nos vamos a acostar a dormir; mientras ella se alista en el baño yo entro al cuarto donde siempre me he quedado cuando solía ir de vacaciones. Las ventanas de los dos cuartos tienen vista a la terraza, la cual tiene una entrada posterior por donde uno puede acceder a la casa. 
Hacia la media noche, algo húmedo me despierta, y me doy cuenta a través de la ventana que la terraza está completamente inundada de agua, como una piscina, y que empieza a desbordarse hacia el interior de la casa.

miércoles, 23 de abril de 2014

El pez tigre

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:

Soñé que estaba con mi madre y por alguna razón nos bajamos de un bus creo que huyendo de algo y resulta que empezamos a buscar cómo seguir hacia el lado al que vamos pero hay charcos por todos lados. Resulta que pasamos por una casa y de pronto una especie de pez tigre nos quiere hacer daño. Es más charro, como un tiburón pero con manchas de tigre. Es el mismo pero en el agua, acuático. Y una señora lo agarra de la cadena para que podamos pasar. Ella lo agarra y yo sigo con mi madre intentando buscar la salida y subimos a una parte alta pero es como un monte, y luego nos tenemos que devolver porque no hay trocha. Bueno, luego no me acuerdo qué pasa en ese pedazo del sueño y en la siguiente escena estoy con R. y unas personas, sentados como en una conversación en el piso, no recuerdo quiénes son las otras personas En todo caso, R. tiene unas medias de lana, marrones, que se quita un momento y luego se va a parar y se las va a poner. Las coge y se las pone delante de la gente como con mucha confianza, hasta ahí me parece que está desprovista de pudor pero nada grave, entonces medio se acuesta para subírselas y no tiene ropa interior. Yo la miro y me da un poco de vergüenza pero no le digo nada y es muy evidente que está sin depilar, que incluso miro y veo que está mal depilada, yo me hago la boba y miro hacia otro lado pensando que es pura tranquilidad frente a la desnudez pero otra chica está al lado y le alcanza a avisar para que se tape y yo me siento mal por no haberlo hecho yo.

domingo, 30 de marzo de 2014

Sin lograr llegar al hogar

País: Venezuela

Sexo: Femenino

Sueño:

Estoy paseando por lugares conocidos de mi ciudad, o en todo caso en el sueño es un lugar conocido, pero de pronto, repentinamente desemboco en una calle y en un barrio desconocido para mí, estos sitios donde desemboco siempre son peligrosos, hay gente peligrosa, me da miedo estar por allí, quiero volver a la seguridad de mi casa pero no se cómo hacerlo, no encuentro manera de salir de allí, es una especie de barrio bajo, pobre, laberíntico, allí hay gente peligrosa que puede hacerme daño; no puedo regresar porque los buses que pasan, no van por la ruta que lleva a mi hogar, a veces debo tomar varios buses para poder por lo menos salir del barrio y quedar en una vía que podría llevarme a casa, a veces no hay vías,y me tocaría atravesar unos cerros desde cuya cima puedo ver dónde quiero ir pero es difícil llegar al otro lado. La mayoría de las veces me despierto sin haber podido salir del sitio y nunca logro llegar donde está mi hogar.

jueves, 20 de febrero de 2014

Dios está esperando por mi

País: Argentina

Sexo: Femenino

Sueño:

Estoy en una habitación de tamaño mediano. En un extremo contra la pared, está mi escritorio con el computador prendido; en el otro, está nuestra cama, donde está acostado mi esposo. No es claro si es de noche o de día, pero hay una lámpara encendida en la mesa de noche, y toda la habitación tiene un agradable color amarillo tenue, que nos envuelve muy dulcemente y que se puede sentir su textura si la atmósfera fuera una  flor entre blanca y amarilla. Miro mi escritorio y alguien ha colocado una matera pequeña, como un tazón, con una mata de hojas muy verdes. Me sorprendo y busco el cactus que siempre tengo a lado del computador y está un poco más lejos. Pensamos que seguramente la empleada me la ha puesto allí como un regalo especial.

Regreso a la cama y me quito la piyama para hacer el amor con mi esposo que me espera con media cama destendida, haciéndome lugar a su lado. De repente, estamos los dos en medio de un océano de un azul intenso, como azul petróleo, que lo rodea todo, como si el mar se fundiera con el cielo del mismo color. En la mitad estamos en una barca pequeña; mi esposo está muy acomodado y me está ayudando a subir sosteniéndome con su mano. Todo parece una pintura. Hacia el lado izquierdo de las figuras, encima, aparecen dos gotas o círculos de tamaño proporcional a la imagen. Una es roja y la otra azul, y están muy cerca la una de la otra. En la roja van apareciendo las palabras: “Dios está esperando a Amelia”. Amelia es mi nombre.

jueves, 13 de febrero de 2014

La intromisión en la vida animal

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:



Estoy en el campo, de pronto veo pasar un animalito parduzco, tal vez un conejo, el cual se mete por entre un terreno húmedo y tranquilamente avanza hacia su objetivo. De repente me levanto y veo çómo esa porción de tierra es mínima y cómo justo por allí están construyendo una carretera gigantesca, hay máquinas y obreros por doquier. El animalito atraviesa raudo por la carretera que están trazando y se mete en un sitio dónde a duras penas hay unos cuantos árboles y de pronto veo cómo están enloquecidos un elefante, una jirafa y otro animal enorme, tal vez un rinoceronte, se están golpeando contra todo en su afán por salir de allí y en medio de la devastación, he cruzado un puente observándolo todo desde la altura y me siento terriblemente perturbada por esta intromisión del ser humano, tan despiadada, ¿qué va a ser de estas hermosas criaturas? La situación es desesperada y desesperanzada.

La tristeza de una princesa

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:


Observo una escena en la cual, dentro de una habitación estilo rococó, muy bella, sobresale una hermosa cama y allí se encuentran tumbadas 4 princesas de otra época, de traje largo muy elaborado y bello. Unas están dormidas y otras conversan de la tristeza de una de ellas. Creo que también se puede tratar de una princesa con sus acompañantes, unas mujeres igualmente bellas y nobles.
Paralelamente veo una cantidad de hombres uniformados, que probablemente pertenecen a un regimiento. Creo que se trata de un momento de tregua en medio de la guerra. Los hombres se encuentran sentados al aire libre y se comunican entre sí por medio de palomas mensajeras.

jueves, 6 de febrero de 2014

Persecución en un rascacielos

País: Colombia

Sexo: Femenino

Sueño:

Una superficie plana y amplia se expande frente a mí, en la primera fase veo una serie de carros transitar a toda velocidad, en medio de árboles, jardines y zonas verdes. Sin embargo, no es infinito el espacio donde me movilizo pues todo está enmarcado en esta superficie que mencioné anteriormente y cuyo límite es el vacío.
Estoy en el último piso de un rascacielos sin poder escapar,  voy siendo perseguida por algunas personas que se desfiguran y no reconozco, pero al parecer me quieren hacer daño o al menos tienen  la intención de asesinarme. Corro sin descanso, cada vez más agitada, intentando hallar una salida, cuando siento el peligro sobre mí, giro la cabeza. En seguida me doy cuenta de que tengo unos patines clásicos de 4 ruedas; veo que físicamente soy la campeona nacional de patinaje, a pesar de ello la gente de la que huía me encuentra y no obstante mantienen claro su objetivo de hacerme daño.
Continuo a toda velocidad patinando por toda la superficie que ahora es un parqueadero cerrado, cuyas ventanas se estiran desde el piso hasta el techo.
Al llegar a una de ellas ya puedo observar de cerca a la patinadora sin ser ella, puedo verla como un cuerpo exterior a mí, que intenta huir en defensa propia.
En ese momento yo la detengo y le hago preguntas acerca de los motivos que tiene la gente para fulminarla, aunque todo ocurre muy rápido y no hay mucho tiempo para hablar, ella me dice que para moverse y lograr lo que uno quiere es muy sencillo, hay que arriesgarse; me lanza una frase acerca de las montañas algo así como: “No importa si las montañas tienen, picos, si son curvas, altas, o bajas, lo importante es de acuerdo a sus formas, saber deslizarse y atravesarlas”.
A continuación la gente, se acerca yo salgo corriendo detrás de ella, la patinadora, se gira y comienza a deslizarse  hacia atrás diciendo que me va a dar un ejemplo: de lo que me acaba de explicar. Haciendo una curva rápida y un salto, sin mirar la ventana que está abierta justo detrás suyo, ella salta al vacío y yo grito para avisarle pero ya era demasiado tarde.      

sábado, 25 de enero de 2014

Mi amiga y el hindú

Sexo: Femenino

País: Colombia

Sueño:

Estoy en el centro, con una amiga mía; es una mujer madura, que anda con un hindú, que fue estudiante mío en un programa de postgrado. Es bien moreno, bien parecido. Ella tiene un hijito como de 7 años, cuyo padre es un estudiante de universidad, pobremente vestido, que viene a traerle el niño. Paramos un taxi y el padre le entrega el niño al nuevo compañero de la mamá, se saludan en muy buenos términos.  Es de noche, oscuro. En el centro de la ciudad, para un taxi muy destartalado, y yo dudo en subirme. El chofer arranca, se detiene y dice rudamente: se deciden o no. Es un tipo alto, moreno calentano, de pelo crespo. El carro es un Roll Royce. Subimos y aunque si es un carro muy viejo, es de propiedad del chofer quien a su manera, lo tiene bien cuidado.  Seguimos y la pareja y el niño se bajan; yo me quedo sola, y me da miedo el sector que es de prostitución, pero me doy cuenta que lo han remodelado bellísimo, con un muro entero que cubre la o las manzanas, pintado de blanco mediterráneo y azul ballena. Me explica que han remodelado el sector yo me acuerdo y le digo que sí, que mi esposo ya me había comentado pero que se me había olvidado. Me tranquilizo al sentir que no hay riesgo de atraco. Llego a la casa de mi mamá. La mujer me ha pedido que la hospede con el hindú, con quien es evidente que tienen un affaire.  La empleada de mi mamá les ha arreglado el cuarto; la casa es vieja, destartalada, como de tierra caliente.  Llegan y el “estudiante” es también profesor de una reconocida universidad de EEUU. Trabajó con un primo mío que fue muy brillante profesional. Al otro día están desayunando, y piden más café. Yo atravieso la calle, la cocina está a un lado y pasando la calle, está el comedor hacia el sur.  No encuentro el café ni la melita, mi mamá está desayunando, y yo voy a usar sin darme cuenta el agua aromática. La empleada me advierte que es de mi mamá; yo me siento torpe, moviéndome en espacios que no son míos, y me pregunto por qué me llevé a esa mujer a la casa de mi mamá cuando yo tengo mi casa, donde está mi esposo. Me inquieta saber que el marido de mi amiga se entere de su affaire pues ella parece muy fresca (en un buen sentido). Tampoco sé cuántos días se van a quedar. Les pregunto qué tal noche pasaron, ella dice que muy bien, y él que tuvo problemas con la ducha eléctrica y no le salía bien el agua caliente. Yo estoy buscando el momento de decirle a mi mamá que este señor había trabajado con mi primo para que lo acepte mejor.  Cuando cruzo la calle del comedor hacia la cocina pienso que no he ido a trabajar, que se me está acabando el tiempo, que no tengo energías. Pienso en mi amiga que aunque está retirada tiene muchas actividades, pero a mí no me interesa estar activa. Yo estoy yendo tiempo completo a mi antigua oficina, sin necesidad y sin remuneración, pero me preocupa que me echen por no ir. Siento una gran nostalgia de mi protagonismo pasado, pero sé que eso no se repetirá, y me siento muy vieja. De repente caigo en cuenta que yo estoy es trabajando dos mañanas en otra oficina, que ya fui el martes y que el viernes iré, y que no tengo ningún problema laboral. Esto me tranquiliza. 

El cambio de casa

Sexo: Femenino

País: Colombia

Sueño:

Estoy en una casa escogida por mi mamá y mi prima, con el trasteo sin desempacar, es una casa vieja, en un barrio muy tradicional de la ciudad. Mi esposo está muy descontento y no le encuentra ninguna ventaja. Me dice que él no cambia por nada nuestra casa anterior. Yo no entiendo qué hicimos la casa, si la arrendamos, por qué nos salimos de ella, pero sé que la podemos recuperar. Yo le digo que esta casa es más calientita y que por eso dormimos hasta tarde, pero él me dice que no le gusta nada y me insiste que no cambia nuestra casa, el barrio, (todo lo nuestro). Lo único que hay muy arreglado es nuestro closet, con poquita ropa, a un lado la mía colgada y al otro la de él, todo muy organizado.  Está toda la familia extendida, mis papás pero sobre todo mi mamá, mis hermanos, mi prima y mi hijo mayor. Mi nieta está al cuidado de mi mamá (su bisabuela) porque ese día no hay colegio. Yo le digo a mi esposo que hay otra ventaja y es que se puede ver desde la ventana de la sala hacia la calle, cosa que no podíamos desde nuestra casa anterior, y que estamos más conectados con la vida de la ciudad. Me voy a asomar a la ventana de la sala y hay un muchacho cambiando un vidrio, enviado por el vecino, pues el vidrio está flojo. Cuando me asomo veo a una prostituta de unos 50 años, vestida de odalisca, con chaleco de seda pegado al cuerpo y un pantaloncito corto, la blusa roja y el pantalón verde de seda, como una de mis pijamas de seda. Ella tiene un alfanje en la mano y temo que se acerque a la ventana e intente cortarme la cara. 

viernes, 17 de enero de 2014

Las gemelas antagónicas

Sexo: Femenino

País: Colombia

Sueño:

Tengo a mi cargo dos niñas. Creo que no son mis hijas pero están bajo mi responsabilidad, y me las han entregado hace poco. Yo estoy de espaldas a la puerta de entrada a un salón que puede ser una sala, un salón de juegos, un espacio de un colegio. Puede estar cerrado pero en el horizonte parece un espacio abierto. Las dos niñas, que pueden ser mellizas, son una gigante, inmensa, vestida con un abrigo de uniforme azul oscuro, largo, sombrero azul oscuro, redondo en el centro y con ala corta; los zapatos son cerrados, azul oscuro, se ven pesados. Frente a mí hay una escalera, con espacio abierto entre los escalones. La gigante va a subir y yo me voy detrás de ella pues me preocupa los daños involuntarios que cause en la escalera y en la edificación, con su volumen y su peso. Debajo de la escalera, en cuclillas, mirando asustada, está la enanita. Es muy pequeña, parece una niñita mendiga, con un vestidito de tela sin abrigo, con rotos en el vestido. La piel y el cabello son pálidos, y el cabello es ralo como el de los niños desnutridos. Yo la miro y la tengo que dejar ahí para irme detrás de la gigante. Siento sus pasos retumbar, la veo moverse pesada, torpe. Pienso en lo que implica su cuidado, su ocupación del espacio, la desproporción de su tamaño frente a la escala de las personas y los espacios de personas de estatura normal. Sigo subiendo la escalera, ella está ya en el segundo piso y sigue caminando. Toda la construcción se mueve con sus pasos. Pienso con gran preocupación en el tamaño de sus deposiciones (cagadas), en el tipo de sanitario que necesitaría para su dimensión, que no se encuentra disponible.